5 ejemplos de como los peques te cambian los planes

5 ejemplos de como los peques te cambian los planes

Cuando se viaja con niños hay que ir con una mentalidad abierta hacia los imprevistos y saber afrontar los cambios de planes con resignación y buen humor. Basta que nos tiremos un año planeando un viaje o una excursión para que nuestros pequeños diablillos nos hagan cambiar los planes en el momento menos oportuno.

Estas son algunas de las situaciones que hemos vivido nosotros, quizás alguna os resulte familiar.

Adelantamos la vuelta a casa porque nuestra peque cayó enferma. Cuando nuestra hija tenía 4 meses nos fuimos una semana a Lanzarote. A mitad de las vacaciones cogió bronquiolitis y tras toda una mañana en el hospital decidimos adelantar el vuelo de vuelta pues los 3 días que nos quedaban en la isla no íbamos a disfrutar con la niña malita y sin apenas salir del hotel. Afortunadamente habíamos contratado un seguro y no tuvimos que pagar los días de hotel que no disfrutamos y sólo una pequeña parte del cambio de vuelo.

Nos perdimos la excursión porque los niños se quedaron dormidos. Nos pasó hace unos días, íbamos a hacer una visita a una finca en Ribera del Duero para ver jabalíes y ciervos y después sus bodegas. Íbamos un buen grupo cada uno en su coche y justo cuando llegamos a la primera parada los dos peques se habían dormido. Sam sólo tiene dos meses y no se iba a enterar de la excursión, pero nos daba pena que Indira se perdiera los animalitos. El dilema era despertarla e ir con una niña medio cabreada o dejarla descansar. Optamos por la segunda opción, su padre se quedó en el coche con ellos y yo sí que hice la visita para hacer fotos y poder enseñárselas después. En la segunda parada de la excursión, los bellos durmientes se despertaron, la niña se fue con papá a ver los ciervos y a mí me tocó quedarme para darle un biberón al chiquitín. Y en la tercera parada para ver las bodegas le tocó comer a la nena, así que como veis la visita fue todo un éxito con mis peques.

viajar con niños
Abandonamos el destino huyendo de los mosquitos. Esta vez la niña era yo, nos encontrábamos de vacaciones en Huelva y no sé  si  aquel año había ocurrido algo excepcional pero había una plaga de mosquitos que nos estaba acribillando, especialmente a mí que siempre he sido un pastel en dulce para los insectos y por aquel entonces no tenía más que 2 añitos. Mis padres tomaron la decisión de abandonar Huelva, con el apartamento ya pagado y todo y salir huyendo hacia Santa Pola, donde teníamos unos familiares veraneando. Tengo vagos recuerdos de este viaje, curiosamente no me acuerdo de las picaduras, aunque mi padre me ha recordado miles de veces como a él los mosquitos le atravesaban hasta el pantalón vaquero.

Después de 1 hora haciendo cola para una montaña rusa, a punto de subir le dio miedo. Las protagonistas fueron una de mis sobrinas y mi cuñada en Port Aventura, en un viaje que hicimos con ellas. La espera en las atracciones se hace muy tediosa y cuando encima tienes que entretener a una niña con historias, canciones o lo que sea para que no se le haga tan pesado, parece que la cola nunca avanza. Cuando ya les quedaba poquito para entrar empezaron a escuchar los gritos de los que estaban montando, las bocas abiertas de los que salían y las melenas revueltas al viento. Mi sobrina le empezó a decir a su madre que le daba miedo y al final tuvieron que irse sin montar. Las palabras de la madre fueron “me la cargo…”

viajar con niños

Foto de Portaventura.es

 

Nos fuimos de un precioso restaurante por miedo a las avispas. Estando en Italia una tarde-noche decidimos salir a cenar a un bonito restaurante que había cerca del apartamento, tenía una gran carpa y mesas en el exterior. Cuando ya nos habíamos sentado a una mesa y habíamos pedido empezaron a llegar muchísimas avispas a la mesa de la lado. Nos cambiamos de mesa pero seguían llegando y se movían revoloteando de una mesa a otra. Aunque ninguno tenemos alergia a las picaduras, cundió el pánico y decidimos irnos. Menos mal que el restaurante te lo ponía para llevar y pudimos llevarnos la cena con nosotros. Y ahora os desvelo que quien tenía miedo a las avispas no era mi pequeña, sino el niño grande, es decir, el papá .

Y vosotros ¿qué situaciones habéis vivido en la que vuestros hijos hayan dado al traste con vuestros planes en  escapadas o vacaciones?

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