Acampar con niños

Las acampadas son una forma fantástica de estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de esa sensación de libertad, respirar un aire más puro que en la ciudad y enseñar a nuestros peques el respeto por el medio ambiente. Requieren también un poquito de planificación por nuestra parte para evitar riesgos y gozar de unos buenos días en el campo.

En prácticamente toda España está prohibida la acampada libre, sí puede hacerse en algunos lugares habilitados y pidiendo los permisos pertinentes a los ayuntamientos, por lo que lo más fácil y seguro para viajar en familia es acudir a un camping. Aquí os dejo algunos consejos a tener en cuenta a la hora de ir de camping, acampada o en las excursiones que hagamos por el campo con nuestros niños, por supuesto podéis aumentar la lista según vuestro criterio y experiencias:

  • Elegid un camping que se adapte a vuestras necesidades. Los hay de distintas categorías (y precios), así que sólo hay que buscar uno que ofrezca las comodidades que buscáis. Algunos tienen zona de juegos, animación infantil, barbacoas, alquiler de cabañas si las tiendas de campaña no son lo vuestro, etc.
  • Llevad ropa adecuada a la zona y época del año. En la montaña siempre puede caer un chaparrón sin previo aviso o las noches pueden ser más frías de lo esperado. Lo mejor es llevar varias capas de ropa para ir poniéndonos o quitándonos en función del frío o calor que sintamos. Es importante llevar gorras para protegernos del sol (o gorros para el frío) y un buen calzado de montaña si queremos hacer alguna caminata.
  • Comodidad VS exceso de equipaje. Elegid el equipo de campaña que vais a necesitar y lo que os hace sentir cómodos sin pasaros y teniendo en cuenta el espacio que ocupa en el coche. Una nevera portátil, sillas y mesa, hamaca, cocinita de camping gas, linternas, colchones hinchables… Todo lo plegable será bienvenido. Lo mismo con los juguetes de los niños, está bien llevar sus favoritos pero es mucho más gratificante enseñarles a divertirse en plena naturaleza.
  • Aseguraros de que el agua es potable. En algunas fuentes naturales el agua puede no ser potable. Preguntad siempre antes de beberla y en caso de duda NO la toméis pues podría ocasionaros enfermedades o como poco un buen dolor de estómago. Llevad siempre agua suficiente en las excursiones que vayáis a realizar y si estáis planeando ir a un sitio algo remoto considerad llevar pastillas potabilizadoras que maten los parásitos y bacterias del agua que vayáis a consumir.
  • Plantas y animales peligrosos. Informaros de la fauna y flora que existe en la zona donde vais a estar y enseñad a los niños qué plantas son tóxicas y no deben tocar o a no hurgar en hoyos donde pueda haber arañas  o culebras. Por el contrario también hay animales autóctonos que les gustará conocer y plantas comestibles que pueden recoger como espárragos, moras o frutas maduras. Aseguraros de que conocéis las plantas y lavarlas bien siempre antes de comerlas.
  • Evitad las picaduras de insectos. En plena naturaleza es normal encontrarnos con muchos bichos, especialmente si estamos cerca de un río o lago. Para prevenir sus picaduras podemos vestir manga larga, sobre todo al amanecer y atardecer que es cuando hay más mosquitos, usar repelentes para insectos o incluso dormir con una mosquitera. Como muchas veces es inevitable que nos llevemos un picotazo, conviene llevar alguna crema o bálsamo calmante para picaduras en incluso contra reacciones alérgicas a éstas que puedan surgir.
  • Concienciarse sobre el fuego. No hagáis ninguna hoguera ni barbacoa fuera de los lugares permitidos. Enseñad a los niños el peligro del fuego y lo fácilmente que se puede crear un incendio por una negligencia.
  • Respeto por el medio ambiente. Es importante enseñar a los niños a respetar la naturaleza, a los animales que viven en ella, recoger toda nuestra basura y dejar la zona como estaba antes de que nosotros llegásemos.
  • Disfrutad de un cielo estrellado. Haceros con un planisferio y enseñad a vuestros hijos cuáles son las constelaciones principales y las leyendas que hay sobre ellas. No hay nada más bonito que deleitarse una noche de verano tumbado sobre el césped observando las estrellas. ¡Con un poco de suerte podremos ver una estrella fugaz a la que pedir un deseo!

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