Lisboa con niños

Lisboa con niños

¿Alguna vez habéis pensado hacer una escapada a Lisboa con niños? La capital vecina tiene un encanto especial impregnado en sus calles, donde lo antiguo se entremezcla con lo ecléctico, con sus sabores a mar y su  bacalao al frente de una cocina de vanguardia y una melodía de fado como telón de fondo. Apetecible, ¿no?

Lo mejor para descubrir la ciudad de Lisboa es callejear por su casco histórico, aunque a veces eso con niños se vuelve complicado. La capital lusa tiene muchísimas cuestas, las calles empedradas dificultan el paseo con un carrito y los niños si son muy peques se cansan de caminar. Pero os voy a contar algunas formas de disfrutar de la ciudad en familia y los mejores sitios para visitar con niños:

Casco histórico de Lisboa

Si los peques se cansan sólo de mirar las cuestas que hay, podéis cogeros un Tuc Tuc eléctrico. Este es un medio de transporte importado desde el sudeste asiático que se ha puesto de moda entre los turistas. Muchos conductores hablan español perfectamente y te van contando la historia de la ciudad. Puedes acordar con ellos el recorrido que quieres hacer, su duración y hasta el precio. A nuestros hijos les gustó recorrer la ciudad así, subiendo por callecitas que parecía que ni cabíamos y cruzando las avenidas principales. Llegamos hasta el Mirador da Graça, según nuestro guía conductor este lugar ofrece mejores vistas que el propio castillo y es gratis.

mirador de Graça Lisboa con niños

Otra forma tradicional de recorrer Lisboa que a los niños les encantará es en Tranvía. El número 28 recorre la Alfama, un antiguo barrio de pescadores, cuna del fado y una de las zonas con más encanto, con sus fachadas viejitas y calles empinadas. En este mismo tranvía podéis llegar al Castillo de San Jorge, es uno de los atractivos principales de la ciudad.  Podéis pasear entre sus torres, por el patio de armas o conocer sus calabozos. Ofrece unas vistas espléndidas desde su muralla y una panorámica 360º desde el periscopio de da Vinci instalado en la Torre de Ulises. En sus jardines encontraréis patos y pavos reales que seguro llaman la atención de vuestros chavales.

También hay muy buenas vistas desde el Elevador de Santa Justa. Es un ascensor que conecta la Baixa con el barrio de Chiado. La estructura de hierro está inspirada en la Torre Eiffel y el mejor momento para subir en él es para la puesta de sol, aunque ojo porque las colas que hay son bastante largas, a nosotros eso nos echó atrás.

elevador de santa justa Lisboa con niños

 Barrio de Belem

El barrio de Belem es mucho más tranquilo que el centro de Lisboa y una zona fantástica para pasear tranquilamente con los niños. Podéis llegar en el tranvía 15 o autobús 728. Aquí se encuentra la Torre de Belem, símbolo de la ciudad. Desde ella se controlaba antiguamente el acceso al puerto a través del Tajo. Se puede subir a la torre y  visitar sus calabozos, tienes 5 pisos, en los 3 primeros se encuentran las salas principales, en el cuarto una capilla y en el quinto la terraza. O también podéis jugar en la zona de arena que deja la marea baja como hicieron mis hijos durante un buen rato.

Torre de Belem Lisboa con niños

Muy cerquita está otro clásico de Lisboa y que bien merece una visita, el Monasterio de los Jerónimos. Inicialmente fue residencia de los monjes de esta orden y más adelante pasó a ser patrimonio del estado. Este edificio se mandó construir en el siglo XVI  para conmemorar el regreso de Vasco de Gama (héroe nacional de Portugal) de la India, por eso en el claustro, que es una de las zonas más bonitas del monasterio se encuentran muchos motivos marítimos y de navegación. También se encuentran muchas letras M, en referencia a su estilo Manuelino, clásico de la arquitectura portuguesa, al igual que la Torre de Belem. En el monasterio se encuentran las tumbas de varios reyes portugueses y también la de Vasco de Gama. Una de las alas del Monasterio acoge el Museo Nacional de Arqueología donde aprender mucho de la historia de Portugal.

monasterio de los jeronimos Lisboa con niños

Si los peques se han aburrido con tanta historia y arquitectura, podéis llevarles al planetario Calouste Gulbenkian, muy cerquita del monasterio, para observar las estrellas y pasear por la luna. O a tomar los auténticos pastelitos de Belem, en la tienda con este mismo nombre Pasteis de Belem. Aunque si lo que quieren es jugar y correr, tenéis frente al monasterio el Jardín de Belem, un enorme parque perfecto para descansar un rato o para una tarde de juego de los pequeños.

Pasteles de Belem Lisboa con niños

Oceanário de Lisboa

El Oceanário fue el motivo principal de nuestra visita a Lisboa y no precisamente por los niños, sino por el padre, que de un tiempo a esta parte se ha vuelto un fan de los acuarios de paisajes submarinos (aquascaping). El de Lisboa, además de ser el acuario más grande de Europa, tiene una exposición temporal de Takashi Amano, el rey de este tipo de paisajes submarinos, que no podía perderse.

En el Oceanario encontraréis un gigantesco acuario principal, con tiburones, rayas y cientos de otros peces. Tiene también pingüinos, nutrias y medusas que captaron la atención e nuestros hijos, aunque como siempre, el animalito más buscado por mis hijos era Nemo, no pararon hasta encontrar a los peces payaso.

oceanario lisboa con niños

Se recrean 4 hábitats marinos y las explicaciones son siempre hacia la conservación de los océanos y educación medioambiental. Podéis llegar al Oceanário en un teleférico, ¡a los niños les encanta!

 LX Factory

Un lugar que nos habían recomendado y nos sorprendió gratamente fue el mercadillo de LX Factory. Un poco del estilo Camden Town de Londres o Las Dalias en Ibiza, este mercadillo reúne a jóvenes artistas, diseñadores y artesanos en una serie de puestos y tiendecitas a lo largo de una antigua zona industrial que ahora ofrece un aire alternativo. Aquí puedes comprar desde ropa de diseño y joyas hechas a mano hasta unos quesos tradicionales portugueses. Es el lugar ideal para buscar algún regalo.

LX factory Lisboa con niños

Dónde alojarse en Lisboa con niños

Hay muchos hoteles céntricos y la oferta de apartamentos también es amplia. Nosotros sin embargo, preferimos alojarnos muy cerquita del Oceanário y pegarnos un capricho en el Myriad by Sana, un 5 estrellas espectacular. Tiene un diseño futurista, caracterizado por su forma de vela en el exterior, con grandes cristaleras, ofrece unas vistas panorámicas sobre el río Tajo y una buena dosis de elegancia en el interior. Sus lámparas con forma de medusa del lobby llamaban la atención de nuestros niños, mientras que a mí me asombraba la velocidad del ascensor, en unos segundos pasabas de la planta cero a la 18, donde se encontraba nuestra habitación.

La decoración en todo el hotel está muy cuidada y en la habitación no faltan los detalles: el primero para los niños a la llegada con unas chuches, una máquina de Nespresso y hasta un paraguas en el armario para uso de los huéspedes. Pero lo que te deja perplejo es su gran ventanal, todo un lateral de la habitación con unas preciosas vistas al río, la cama de más de 2 metros y el columpio son los lugares perfectos donde quedarse a contemplar estas vistas.

Myriad by sana Lisboa con niños

La restauración del hotel también merece una mención, tanto sus cenas con cocina de mercado, como sus completísimos desayunos con bollitos artesanos, panes variados, huevos revueltos, bacon, frutas, yogures, gran variedad de cereales e incluso bayas de goji.

Aunque no es un hotel enfocado a las familias la atención hacia los niños fue inmejorable y nosotros nos sentimos muy a gusto. En definitiva, nuestra estancia fue todo un lujo.

 

Si quereis viajar a Lisboa por vuestra cuenta podéis comenzar a organizar vuestro viaje desde aquí:

 

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