Cómo superar el Síndrome postvacacional

Cómo superar el Síndrome postvacacional

¿No os pasa que el último día de las vacaciones es el que más lo disfrutáis sea o no el mejor? Y que a la vuelta no tenéis ni fuerza para encender el ordenador de la oficina?  ¿Miráis las fotos del móvil o las publicadas en Facebook o Instagram durante el viaje con anhelo, suspiráis con cada recuerdo de las vacaciones y miráis cómo pasan los minutos de una forma leeenta intentando dar un empujoncito a las agujas del reloj para que llegue la hora de salida del trabajo?

Pues parece que vosotros también sufrís de síndrome postvacacional. Cuesta volver a adaptarse a las rutinas y más aún al trabajo después de unos días de descanso, sin horarios (bueno eso cuando tus hijos no se levantan a las 7.30 todos los días como los míos), sin preocupaciones, sin prisas…  ¡Y si encima estáis con jetlag, ya ni te cuento lo que cuesta la adaptación!

adaptarse a la rutina Sindrome postvacacional

Los psicólogos ofrecen una serie de consejos para combatir este estado mental, físico y anímico, que podríamos resumir en estos 10 puntos:

  1. No regresar de las vacaciones el día anterior a la vuelta al trabajo, dejar unos días para adaptarse
  2. Empezar de manera gradual en las tareas del trabajo, de menos a más
  3. Dormir adecuadamente, alrededor de las ocho horas
  4. No llevarse trabajo a casa
  5. Practicar algo de deporte
  6. Moderar el consumo de alcohol y cafeína: el alcohol potencia la depresión por el síndrome postvacacional y la cafeína agudiza el estrés
  7. Intentar volver enseguida a los horarios de acostarse y levantarse
  8. Poner el despertador un rato antes, para no ir con prisas y estresado el primer día
  9. Aprovechar los tiempos de descansos o de la comida para volver a alguna actividad agradable
  10. Ser positivos

domir 8 horas

¿Cómo combaten el síndrome postvacacional los bloggers de viajes en familia?

Al margen de lo que dicen los psicólogos, los que más saben de viajes y especialmente de viajes con niños nos cuentan cómo se adaptan ellos a la rutina y de qué forma dejar KO al síndrome postvacacional. Fijaos bien porque hay un patrón común!

Pili (Bienvenidos a Lilliput): Nosotros intentamos retomar poco a poco la vida habitual, sobre todo los horarios que los solemos traer un poco descontrolados. Para que la vuelta no sea muy dura, intentamos planear algunas actividades con los peques: una piscina con amigos, alguna ruta, una tarde de cine…Y así seguimos divirtiéndonos en nuestra ciudad. Nos gusta elegir un par de fotos del viaje que colocamos en algún lugar de la casa y sobre todo lo que más nos reconforta es pensar cual será nuestra próxima escapada. De todas formas, y gracias al blog, sigo viajando todo el año rememorando los lugares que tanto me gustaron en su momento. Así que en realidad…¡no dejo nunca de viajar!

María José (Con los niños en la mochila): Lo que hacemos cuando volvemos de un gran viaje es tomarnos un día totalmente sabático en casa y sin horarios. Es decir, al día siguiente de volver dejamos que los peques vayan por casa a su aire, relajados, haciendo lo que les apetece (aunque siempre con un cierto control, evidentemente). Nosotros intentamos también hacer más o menos lo mismo. Es como darnos un tiempo para disfrutar del “reencuentro” con nuestro hogar y nuestras cosas. Después, a partir del segundo día, comenzamos poco a poco a introducir de nuevo horarios y rutinas. Hacerlo de forma progresiva es lo que mejor nos funciona para superar la vuelta a casa.

de vuelta a casa sindrome postvacacional

Pau (El Pachinko): Los últimos años hemos tratado de cuadrar las vacaciones y viajar entre mediados de julio y la primera quincena de agosto. Nos hemos dado cuenta que es importante disponer de unos días de agosto para recuperarte del viaje, empezar a retomar los horarios de septiembre y sobre todo para hacer pequeños planes divertidos con los niños en lugares que tenemos cerquita de casa. Además, lo mejor tras regresar de un viaje es pensar en el siguiente.

Max (Familias en Ruta): Aunque digan que no quieres aceptar la dura realidad de la vuelta a mi más bien me parece que lo que no es realista es vivir sin  ilusiones. Que no decaiga, para darle duro al síndrome postvacacional nada como maquinar nuevos viajes y aventuras. El otoño es ideal para las escapadas a ciudades de España, Europa, Marruecos o Las Canarias. En estas fechas se encuentran irresistibles vuelos baratos a preciosos destinos para compartir en familia… Déjate caer en la tentación, vuelve al trabajo con al menos un billete de avión bajo el brazo!

María y Heber (La Furgoteta): Para superar la crisis postvacacional lo que intentamos es alargar lo más posible la vuelta a casa. Intentamos llegar el mismo día que empezamos a trabajar. Ha habido veces en que hemos llegado a casa a las 14,30, teniendo que entrar a trabajar a las 15,30. Así no nos da tiempo a deprimirnos, nos metemos de lleno en la rutina. A la vuelta de nuestro viaje a Argentina también hicimos eso: llegamos al aeropuerto a las 8 de la mañana y 5 horas después estábamos en el trabajo. También nos resulta mentalmente bueno el empezar a pensar en el siguiente viaje o escapada (que incluso hemos llegado a organizar estando aún de vacaciones).

el proximo destino sindrome postvacacional

Miguel (Lonifasiko): Somos de los que preferimos el “efecto shock”, aprovechar al máximo el viaje y llegar a última hora, a dormir y levantarnos el siguiente día como si nada, para hacer vida normal; unos a trabajar, e Izaro, a la escuela. Así no hay tiempo para lamentarse ni para pensar en el síndrome postvacacional.   Ver fotos del viaje y escribir un post, con feedback de los tres, ayuda a rememorar los recuerdos del viaje, pero no en clave negativa o en modo añoranza, ¡sino todo lo contrario! Hay que hacerle comprender a los niños, que hemos tenido la suerte de viajar, cosa que mucha gente no se puede desgraciadamente permitir.  Pensar en una próxima escapada también ayuda a sobrellevar mejor la vuelta, pero sobre todo, aprovechar y alargar la jornada después del horario laboral y escolar es nuestro método preferido: salir de trabajar y de la escuela, y hacer algo, en familia, que “huela” a vacaciones. Aprovechando horas de luz, realizar una pequeña excursión por el monte, caminar por la arena de la playa, comer unos pintxos en la calle… Son pequeños detalles que ayudan a alargar la sensación de seguir de vacaciones, aunque haya que madrugar al día siguiente. Y es que depende de ti que todos los días del año sean una pequeña aventura, piezas del puzzle y gran viaje que es la vida.

Joana Saldón (Mamás Viajeras): Volver a la rutina nos cuesta a todos, a los niños mucho, pero también a los mayores. Antes yo era de las que apuraban y estaba de vacaciones hasta el último minuto. Ahora no, intento volver unos días antes para poner orden en horarios y rutinas antes de que empiece el cole. Durante las vacaciones confieso que nos saltamos mucho los horarios: por las noches nos encanta contar cuentos y ver estrellas y se duermen a las mil. Así que la vuelta a casa es para eso: Aquí sí me pongo seria y hago que vuelvan poco a poco a la vida ordenada de antes de las vacaciones. Lo hago gradualmente y funciona.

horarios puesta de sol sindrome postvacacional

Suzanne (Menudos viajeros): Nada mejor para combatir el síndrome postvacacional que aprovechar los fines de semana para explorar los alrededores de tu ciudad o pueblo. No hace falta ir lejos para descubrir rincones nuevos. A nosotros nos encanta!

Sandra (My Family Passport): La mejor forma que tenemos de vencer el síndrome postvacacional es pensar en el siguiente viaje y empezar a planificarlo. De esta forma “seguimos de viaje” todo el año soñando con el próximo destino.

Juan Antonio (Somos Viajeros): Nosotros lo que hacemos siempre es no volver de viaje el último día de vacaciones. Siempre dejamos unos días de margen antes de comenzar el trabajo y la rutina. Y en esos días alguna pequeña excursión cerca de casa tampoco está de más.

Ana (Pekebikers): Mi consejo es mantenerse activo aunque sea las tardes y fines de semanas. Se han acabado las vacaciones pero los días son aún largos, el calor afloja y nos da una tregua para desconectar a ratos y perderse en algún parque natural o playa cercana sin las masificaciones vacacionales. Nosotros intentamos seguir aprovechando el buen tiempo para hacer mil planes, saborear la montaña más cercana, disfrutar de la naturaleza, pasar el fin de semana en un camping o hacer alguna ruta en bici por algún lugar cercano.

disfrutar de la naturaleza sindrome postvacacional

Laura (Pekebikers): Lo mejor es planificar escapadas otoñales. Como buenos viajeros hemos de tener siempre la mente ocupada con nuevos proyectos de viajes o escapadas aunque solo se trate de fines de semana y puentes. El otoño es una época ideal, ya habrá tiempo para descansar en invierno. Además en los últimos años el otoño se ha disfrazado de veroño, lo cual nos ha permitido disfrutar de unas escapadas fantásticas. Los pekes, en nuestro caso no suelen tener problemas ya que son muy adaptables, pero aun así creemos que es muy importante pensar en positivo y no vivir  de la nostalgia, y transmitirles a ellos este estado emocional, que sientan esa positividad. Las vacaciones se acaban pero dentro de poco haremos nuevas escapadas, corretearemos por los montes de nuevo cual cabritillas, y además se van a poder re-encontrar con sus amigos.

Montse, Octavio y Álvaro (Un mundo para 3): Las vacaciones siempre implican desconectar de la rutina, descubrir nuevos lugares, pero sobre todo, disfrutar de tu tiempo libre. En nuestro caso, es regresar de las vacaciones y venirse el mundo encima. Para nosotros el regreso a la rutina es sinónimo de desánimo. Para combatirlo, hacemos senderismo, reuniones con amigos y por supuesto, seguimos yendo a la playa, en nuestro caso es fácil viviendo en Tenerife, pero sobre todo, uno de los mejores consejos para no sufrir el acoso del síndrome postvacacional, es volver a soñar con nuevas aventuras, escapadas y viajes.

Loli (Viajando en Furgo): Siempre cuesta volver a la rutina! Trabajo, colegio, actividades extraescolares… Es inevitable el mosqueo del “volver a empezaaaar”. Nosotros tenemos tres trucos para, al menos, llevarlo lo mejor posible y que la vuelta no sea tan costosa.

  1. Dividir las vacaciones en dos o tres partes. Parece que así las alargamos algo más.
  2. Disfrutarlas de principio a fin. Según cogemos las vacaciones nos vamos y volvemos el día antes de trabajar. Las lavadoras ya se pondrán durante la semana.
  3. Preparar alguna escapada los siguientes fines de semana. No hace falta irse muy lejos. A nosotros nos funciona.

escapadas-segovia sindrome postvacacional

Daniel (Viajares): Más que el síndrome postvacacional a nosotros diría que nos afecta más otro que se podría llamar pre curso. Casi sin tiempo de lamentarnos por la vuelta a casa, nos arrastra la vorágine de preparativos para que los tres peques empiecen las clases con toda la interminable lista de materiales completa. ¡Eso sí que es duro! Pero en lo relativo a los viajes, lo mejor sin duda alguna es ir pensando en el siguiente. Mientras, también saboreamos de nuevo lo vivido escribiendo y compartiendo nuestras pequeñas aventuras en el blog.

Nosotros mismos, la familia de Mi pequeño Gulliver, siempre en el trayecto de vuelta intentamos decidir el destino de las vacaciones del año siguiente o una pequeña escapada próxima, eso nos ayuda a volver a la rutina con la ilusión de una nueva aventura pendiente. También nos gusta seguir aprovechando las tardes de verano en la pisci, quedando con amigos incluso entre semana o pasando más tiempo con los niños en la naturaleza mientras dure el buen tiempo.

Está claro:

Los bloggers de viajes con niños superan el síndrome postvacacional preparando su siguiente viaje

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Y vosotros ¿Cómo vencéis al síndrome postvacacional?

 

2 Comentarios

  1. Mari Carmen - 1 septiembre, 2016

    Nosotros somos como La Furgoteta. Solemos apurar las vacaciones al máximo y solemos volver el día antes de tener que incorporarnos a trabajos o clases. El no tener tiempo de pensar en que hay que retomar la rutina hace que no tengamos depresión postvacacional. Luego otra cosa que hacemos, como todos los demás, es pensar en el siguiente viaje o escapada. Ya antes de regresar de las vacaciones estamos pensando en próximas veces.

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